Erik Satie (1866-1925) se presentaba a sí mismo como "gimnopedista", porque había escrito tres piezas para piano en 1887 que llamó "Gymnopedies". La excentricidad de los títulos que les ponía a sus obras (entre los que figuran "Pecadillos indiscretos", "Embriones desechados", "Piezas en forma de pera", "Deportes y divertimentos") era solo una de las llamativas facetas del músico francés. La propia composición de sus piezas, muchas veces parodiando otras expresiones de la música culta y popular, era de una exquisita sobriedad. Desde las delicadas piezas para piano como las mencionadas hasta las explosivas y cortísimas piezas de marcha o music hall, el rango de sus intereses musicales fue casi interminable. Fue, junto con Deussy, Fauré, Ravel, entre otros, uno de los llamados 'impresionistas', porque se decía que pretendían registrar en su música las sensaciones puras de la percepción, contrariamente a la interioridad romántica. Satie siempre lo negó, prefería no ser clasificado en ningún estilo ni tendencia. Apareció como actor en la película de René Claire 'Entr'acte' (1924), de la que también compuso la música.
Es una buena introducción al vasto mundo de la música del siglo XX, en un conjunto de piezas que retratan su carrera desde su juventud. Tan simple como brillante.