El cuarteto de cuerdas es una forma musical que se empezó a usar durante el clasicismo, a fines del siglo XVIII. Consiste en piezas para ser tocadas por una agrupación de dos violines, una viola y un cello. En general, las piezas toman la forma sonata, es decir, un conjunto de tres o cuatro movimientos alternando allegros y adagios. Ludwig Van Beethoven (1770-1827) compuso 16 cuartetos, a lo largo de un período de 27 años, desde 1800 hasta su muerte. Beethoven es considerado un compositor de 'transición' entre el clasicismo y el romanticismo, y en una escucha de cuatro de sus cuartetos, de los años 1800, 1806, 1810 y 1825, respectivamente, se puede apreciar el pasaje del estilo más clásico, similar a Mozart, hasta el puramente romántico, más 'moderno' de sus últimas composiciones. Cuatro cuartetos, entonces, el Nº 1 (1800), Nº 8 (1806), Nº 11 (1810) y Nº 15 (1825). Todos son igualmente disfrutables. La frase del título es algo que dice Alex, el protagonista de la novela de Anthony Burgess 'La Naranja Mecánica', que es un fanático de la música de Beethoven. Ambos, Burgess y Alex ;)